¿Cómo deben de ser los profesionales del mañana?

Tras el cambio radical que se está produciendo en nuestras vidas por la nueva revolución en la que nos encontramos del “Internet de las Cosas” con miles de conexiones entre personas, procesos industriales, negocios, datos, objetos y el enorme abanico de oportunidades que esto ofrece para las empresas, nos planteamos si este cambio en la sociedad, se ha trasladado correctamente en los profesionales y trabajadores que garantizan su funcionamiento.

En este contexto, se ha realizado un informe en la CEA denominado “Factores de competitividad y nuevo entorno laboral tras la digitalización”, donde se pretende citar los retos a los que la empresa andaluza debe enfrentarse, así como las amenazas y oportunidades que se pueden generar en este nuevo entorno. Entre las conclusiones más importantes, destaca la necesidad de orientar la formación de profesionales de forma más especializada y práctica, orientada a las verdaderas necesidades de las empresas y los nuevos retos de la digitalización, mirados bajo el prisma de la internalización.

El nuevo entorno digital en el que se tiene que desenvolver la empresa ofrece oportunidades y también genera amenazas. Por un lado, cada vez habrá más “máquinas” que hagan funciones casi-humanas, y amenacen a puestos de trabajo, que posiblemente desaparecerán, si es que no lo ha hecho ya. Es por ello, que las competencias de los nuevos profesionales de futuro deben redefinirse y adaptarse a esta realidad.

La situación de la digitalización y la economía, basándonos en las últimas encuestas y la Agenda para el Empleo, nos indica que existe un desconocimiento de las soluciones digitales existentes y de los beneficios que aportan. Si no se cuenta con el personal formado, aumenta este desconocimiento hasta un 46% más. Además, nos encontramos ante una la falta de capacitación técnica del personal, y también de los perfiles con capacidad de decisión dentro de la empresa. Esto se observa, por ejemplo, en las tasas de uso de ERP y CRM que son inferiores al 50% en las empresas con plantillas de menos de 50 personas.

Tras la consulta de cuáles consideran que son las competencias digitales más importantes y que repercuten mayor en el volumen de beneficios se observa que el comercio electrónico, el ERP y el CMI, los programas de gestión logística, el BI, CRM, control de Stocks y almacenes, soluciones cloud y BMP (Gestión de procesos) o gestión de proyectos. Esto encaja con lo visto en la encuesta TIC de Andalucía donde existe una deficiencia clara del empresariado en todos estas competencias digitales.

En el informe, se realiza una encuesta a un conjunto de empresas representativas de los diferentes sectores, obteniéndose conclusiones muy interesantes de cara a la formación de profesionales de futuro:

  • Las empresas consultadas consideran que la principal barrera para la transformación digital de la empresa es el apoyo de la dirección en la formación del empleado, seguido del miedo al cambio, la necesidad de base formativa para asimilar conceptos y los regímenes laborales que dificultan las relaciones de la empresa con los trabajadores.
  • Las competencias digitales más importantes y que repercuten mayor en el volumen de beneficios se observa que el comercio electrónico, el ERP y el CMI, los programas de gestión logística, el BI, CRM, control de Stocks y almacenes, soluciones cloud y BMP (Gestión de procesos) o gestión de proyectos.
  • Existe la necesidad de puesta al día en las competencias de acuerdo con la formación. Es relevante la falta de reciclaje y adquisición de otras habilidades y competencias. Destaca las oportunidades que presenta la formación profesional en este sentido.
  • Hay demasiada formación generalista y poca especializada y adaptada a las empresas, así como práctica.
  • Fp dual puede ser una solución, pero más en un modelo como el que se está realizando en otros países como Alemania donde el 90% se hace en la empresa y el 10% en el centro de formación.

En conclusión, las líneas de actuación que se recomiendan son las que fomentan el cambio cultural de las organizaciones, el compromiso de la dirección de la empresa y una formación específica, adaptada, incentivada y práctica. Para ello, es necesario que se produzca una internacionalización de la empresa y una asimilación de la necesidad/beneficio por la dirección, ya sea a través de estudios de impacto económico del beneficio que da la transformación digital, una visión global estratégica con plan de acción o líneas de actuación que fomenten el cambio cultural de las organizaciones. Desde el punto de vista formativo, es necesario que se produzca una recalificación profesional y redefinición/actualización de puestos de trabajo en función de los procesos de digitalización, buscando Trabajos polivalentes.

Manuel Chaves

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